Nights, tres poemas y Frank Ocean

Sí, la imagen que aparece encima, como cabecera del blog, es del artista norteamericano Frank Ocean, en el videoclip de Nikes. Hoy voy a entregaros tres poemas que escribí bajo la influencia de una de las canciones de su nuevo álbum, Blonde. La canción es (como ya se puede intuir), Nights, creación que trata de la pobreza por la que pasó Frank en el pasado; de las drogas y la existencia urbana; del amor y sus problemáticas. La pieza tiene dos partes en sí misma: una primera más tranquila, digamos, más abierta, más diurna, en la que se presenta la espera de Ocean al ocaso y la noche, espera con todos sus desquicios, con toda la urbe; la segunda, precedida por estos versos:

New beginnings ahh
New beginnings wake up ahh
The sun’s going down
Time to start your day bruh
Can’t keep being late on me
Know you need the money if you gon’ survive
The every night shit, every day shit

es la introducción a la noche, una parte acompañada por unos sonidos y una atmósfera mucho más cerrada, mucho más íntima, sentimental, en la que llegan las drogas, tal vez el sexo, tal vez la hora de esperar, de nuevo, a esa monótono mañana, a esa constante repetición de lo mismo.

Every night fucks every day up
Every day patches the night up

Esta canción la he escuchado más de una noche de insomnio, aparte de por su belleza, precisamente por la vinculación que siento (no necesariamente por estar viviendo cosas semejantes en esos instantes) en la hora de tener que afrontar ese Spleen, ese tedio de la vida (pos)moderna, esa vida en la ciudad que tanto podemos anticipar y que tan pocos estímulos entrega. Es también un elemento de nostalgia, justamente por esas noches que también he vivido yo, de borracheras, de fiestas, y alguna que otra de falsos amoríos. Y por una pobreza que vivo en la actualidad. Es por esto último que considero a Frank Ocean un referente, un genio, alguien que realmente “started from the bottom”, como dicen algunos. Es innovador, tiene una altísima creatividad, sus álbumes (que he escuchado sin cansarme durante horas y horas) son viajes, cada canción un mundo nuevo, una nostalgia, un verano, un sentimiento, una soledad, un recuerdo, una aspiración, relatos más duros o más cálidos, más urbanos o más silvestres, más trágicos o más esperanzadores. Un motivo para vivir. Y en más de una canción, su fuerza, lo que transmite, me saca alguna que otra lágrima. Tumbarme en la cama y simplemente dejar que su música me acompañe.

Pudiera hacer un artículo mucho más extenso hablando de Ocean, comentando todas las influencias que ha dejado en mí, la voluntad y resistencia que me da, pero dejaremos eso para otra ocasión. Si os ha interesado y queréis recibir un aliciente para adentraros en su música, os dejo este vídeo. Personalmente me cautivó. Clicad.

91c4be7628fe4167b025c07ff8a8ec17

Aquí os dejo los poemas. Espero que os gusten, y un saludo.


Nights, Part I

¿A qué sabe el nocturno cielo,
bañado de purpúreas estrellas?
Qué más da eso si mientras
te deleitas con el techo de tu habitación
hay un muerto más en la pirámide
que guarda tu ruinosa tumba.


Nights, Part II

comedor, 2:43 am:
pero por qué sigo despierto
por qué sigo aguardando ‘algo’
¿de qué se trata, un milagro,
una piedra en la ventana,
una notificación, Cleopatra?
bien sé, bien sé que lo único que
me espera cada día al salir
es la muerte –carcajadas–.
por lo menos no estoy tan solo.
aunque seguir adorando cada
noche la voz que debiera
lanzarme al suelo sin materia,
a las pantallas sin reflejo
a los contactos sin espinas
es delirante, maquiavélico,
degradante. vete a dormir
gilipollas.

terraza, 7:57 am:
¡Qué buen día hace! Sonríen
las orquídeas y el jazmín
en mi dulce terraza, con ese
aroma a café, a una casba
en Túnez, a un atardecer en Nápoles
a amarilla esperanza…
¡Miles de relatos esperan ser
escritos hoy, amores, fugaces
estrellas y resplandeciente vivacidad!
Las nubes se abrazan y el sol
tiñe la atmosfera de un color…
a quién quiero engañar, por qué
sigo con toda esta farsa.
qué puto asco.

interludio, 16:00-19:57 pm:
ya han extraído de mí
con su maquinaria y sus engranajes
los líquidos, las naranjas, la virgen voz.
las alfombras se han empolvado
los periódicos están impregnados
de repudio, apatía, impotencia
¿y quién será ese señor con
sombrero, frac y bastón de oro?

ciudad, 22:30 pm:
ahora sí estoy en mi mundo
ahora sí soy el verdugo e inquisidor
de los violentados, de los engendros
que nacen y salen de las tumbas
que dejan la mañana y las oficinas.
ésta es mi jungla,
como el tirador finlandés en la nieve
como el león atrapando al antílope
como el haiku que precede al seppuku
me abalanzo sobre el miedo.
ahora sí mi mirada es una navaja
ahora si camino como una bestia
ahora sí sigo a mi odio.

entro a ese bar de mala muerte
una oración para el viejo gris
afincado en el fondo, en su radio.
otra oración por la camarera
con sus dos hijos y el marido parado.
otra oración por el marinero
que se retuerce llorando en su isla.

he vuelto a casa. whiskey con hielo
por favor.

habitación y cama, 04:23 am:
pero qué veo, es un puerto
de noche, una noria, un horizonte
rojizo, tal vez unas cerezas, tal vez
un San Francisco… pero el suelo es oscuro
y no sé donde ubicarme, si aquí
o en mis auriculares con la canción
interminable del “no sé nada ya”,
del “no sé qué haré”, de la absorta
abolición del día de mañana.


Nights, Part III

En la masa que baila, aromatizada
con ron barato, colonia y tabaco,
soportando el repetitivo género musical,
creo que pude verte.
Sentada, pensativa, hastiada
observando a tus camaradas
-mientras yo bailaba-
ahí estabas, ahí dudabas
del valor de todo eso,
de esas borracheras,
de ese idiota que golpea a
los demás, de la primavera,
de esa noche, de esa amiga.
Iba a acercarme, iba a
reiniciar un futuro que quedó
relegado al tiempo de otros.
Una sola palabra…
pero no fue por el estupor de
verte, fue por darme cuenta
de que tu rostro era el que veo
en cada mujer que me recuerda
a ese primer universal, a ese
grandioso (y estúpido) primer amor.

Su cara se va desfigurando
me rodeo de botellas que danzan
y me retiro, me marcho, mientras
salgo pensando en qué serán
de todas esas caras que son,
en realidad, lo mismo: recuerdos.

Anuncios

Un comentario en “Nights, tres poemas y Frank Ocean

  1. Pingback: El silencio de Frank – Berzhukov y yo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s