The world is yours

can’t remember when I was
destroyed by my father’s legacy,
left me fatherless, left me without dreams,
just his ventriloquist and his thirsty irony.
can’t remember when I was a kid
trying to build heaven without bricks,
trying to sleep and letting my soul rest,
praying to God, feeling the rage on my chest,
playing with homies to forget the darkest,
the toughest moments being raised.
that was back in the days,
our lives seemed deeply fucked,
then they tore me like a paper,
but now they chase me for my papers.
now i’m in the way
to buy a house, taste new drugs,
buy some clothes, ride gold cars,
seeing the sun, the light on my skin,
gazing the palms, kissing her lips,
being washed up by the californian sea.
“whose world is this (the world is yours)…
is mine, is mine, is mine”.

Anuncios

Rousseau, la voluntad general y el pueblo

Recomiendo para este artículo una lectura previa: Reflexiones sobre el populismo. Acerca de los contenidos ónticos y la política progresista.

Hace unas semanas terminé de leer El contrato social de Jean-Jacques Rousseau. Estábamos dando en Filosofía práctica una serie de autores, los “contractualistas” (en concreto, Hobbes, Locke y el mismo Rousseau), y mientras que los dos primeros no me suscitaron ni me incitaron a reflexionar excesivamente en sus obras, ni a leer por entero los libros correspondientes de los dos ingleses (El Leviatán para uno, y el Ensayo sobre el gobierno civil para el otro), en el de Rousseau encontré algo que me llamó la atención, un concepto que trata asiduamente en su contrato: el de voluntad general.

Si no recuerdo mal, en un Fort Apache titulado “Podemos y el populismo”, Manolo Monereo comparaba (lo reitero, si no recuerdo mal) al momento del particular-universal populista con la voluntad general rousseauniana.  Si Monereo tal vez hizo la comparación en otro programa, o ni siquiera la hizo, la introduzco de todas formas para contrastarla, pues son elementos que fácilmente se pueden vincular, pero que tras análisis, es algo complicado de sostener. Me dispongo a hacer, por tanto, un análisis y crítica del concepto de voluntad general y cómo se presenta en Rousseau, e intentaré contraponerlo, progresivamente, a la noción populista de pueblo. Empecemos.

Seguir leyendo “Rousseau, la voluntad general y el pueblo”

El silencio de Frank

Nota previa: he vuelto a leer este artículo tras publicarlo, y me percato de que parece carecer de un sentido claro o de explicaciones que iluminen de manera profunda el asunto, la influencia que deja Ocean en mi día a día. Justo hoy hemos tenido una clase de Wittgenstein, y creo que con su cita “de lo que no se puede hablar, es mejor callarse”, quedan explicadas las posibles incoherencias, las dificultades para argumentar, que he tenido en este texto. Resulta complicado situar algo que casi ni entiendo, esto es, los efectos que producen en mí sus canciones, las imágenes que puedo crear, las sensaciones que se generan… quedan advertidos, queridos lectores.

Tal y como dije en otro lugar (Nights, tres poemas y Frank Ocean), tenía intención de exponer lo que para mí significa el artista, storyteller, genio, Frank Ocean. Intentaré hacerlo en este texto. Cabe anotar que no soy experto en el arte musical, ni siquiera me atrevería a encuadrar a Ocean en un género (me pregunto si es que acaso se puede), ni tengo suficientes herramientas teóricas como para hacer un ensayo de su trabajo artístico. Pero de él y de cualquier otro artista. Y tampoco trataré su persona (que, sí, me agrada mucho). Hablaré de lo que me transmite, y por qué me siento tan unido a casi todas sus canciones. Además, leí por ahí que explanation kills art, así que, menos teorizar, y más disfrutar del arte.

(Es broma camaradas, pero dejaré tales labores a críticos y demás).

Seguir leyendo “El silencio de Frank”

Reflexiones sobre el populismo. Acerca de los contenidos ónticos y la política progresista

De Rajoy a los socialistas, de “constitucionalistas” a independentistas, desde politólogos, economistas, periodistas, instituciones europeas y personalidades del Viejo Continente, hasta el mismísimo Papa, todos se han coaligado para designar un mismo (y único) rival de la inmaculada democracia: los populismos. Sólo faltaría decir que hay un fantasma asustando a una ya atemorizada Europa, y tendríamos una versión renovada del curtido Manifiesto; pero no es así. En todo caso, si alguien considera que el populismo es otra entidad fantasmagórica que aparece en las arenas de la historia, debiera saber que ese fantasma no sabe, como tal, ni lo que quiere, y que no hay un solo espectro, sino varios. Y algunos son, según teóricos de esta lógica política, necesarios para salvaguardar esa misma democracia (o lo que haya de ella).

Seguir leyendo “Reflexiones sobre el populismo. Acerca de los contenidos ónticos y la política progresista”

Ciencia y sociedad posmítica (o posmoderna) en La genalogía de la moral

Recientemente leí La genealogía de la moral, de Friedrich Nietzsche. Es ésta la obra (o una de ellas) que los ideólogos nazis aprovecharon y tergiversaron para alinear a Nietzsche con su proyecto racial-político, sobre todo con esas salidas del pensador hablando de “la bestia aria”, o con sus ataques a hebreos, comunistas y socialistas (por lo menos en el primer tratados). Es curioso, porque en los dos siguientes tratados, Nietzsche critica a los antisemitas por ser “resentidos”, “bocazas de la moral”, y cito:

[…] no soporto los sepulcros blanqueados que parodian la vida; no soporto a los fatigados y acabados que se envuelven en sabiduría y miran objetivamente; no soporto a los agitadores ataviados de héroes, que colocan el manto de invisibilidad del ideal en torno a ese manojo de paja que es su cabeza; no soporto a los artistas ambiciosos, que quisieran representar el papel de ascetas y de sacerdotes y que no son en el fondo más que trágicos bufones; tampoco soporto a ésos, a los recentísimos especuladores en idealismo, a los antisemitas, que hoy entornan sus ojos a la manera del hombre de bien cristiano-ario y que intentan excitar todos los elementos del animal cornudo propios del pueblo mediante un abuso, que acaba con toda paciencia, del medio más barato de agitación, la afectación moral… (Nietzsche, p. 181, en La genealogía de la moral)

Seguir leyendo “Ciencia y sociedad posmítica (o posmoderna) en La genalogía de la moral”

Un taller en Damasco

Estoy vivo, y si se puede poner
esto en duda, es por la atávica
presencia de la muerte en mi
habitación, cada mañana, a las 9.

Tal vez en aquella época en la que
aparte de debates de la palabra
y la pluma se dieron también debates
con la espada, en esa dialéctica de
“los puños y las pistolas”, en la era
en la que la cruz de Jesús invadió
la tierra que lo vio nacer, tal vez,
había un joven en aquella imponente
ciudad de Damasco, pensando,
mientras descansaba en el lecho,
en el futuro, en guerras venideras,
en tierras desconocidas, ¿en mí?

Seguir leyendo “Un taller en Damasco”

La famosa tesis

Navegaba ayer por Facebook cuando encontré algo que me llamó la atención, y, ¿hay algo que puede llamar más la atención que un espantapájaros en medio de un muro cibernético? Quién sabe. Por lo menos a mí, aparte de la sorpresa, me causó además molestia, y me atrevería a decir que un irónico afecto. Afecto, por venir la falacia de alguien a quien tengo un cierto aprecio.

Era una publicación en un grupo de Heidegger (Martin Heidegger Facebook Society), en la que un usuario compartía un enlace que llevaba a una serie de entrevistas dadas por el pensador alemán en los años 60. Dicho usuario puso un comentario, acompañando al enlace, que se supone es dicho por Heidegger en alguna de las entrevistas. Es el siguiente:

Seguir leyendo “La famosa tesis”